La combinación de serie B y el toque ochentero se pierde en esta nueva versión de la conocida serie que ahora aboga por un estilo y aspecto actual y presenta una apariencia más que satisfactoria con un reparto encabezado rostros televisivos como Scott Wolf y Morena Baccarin. Pero esta serie lo tiene difícil para tener el extraño encanto que tuvo su predecesora y repite la fórmula de alargar la acción como si fuese una telenovela.
Varias naves extraterrestres se posan sobre grandes ciudades del planeta. Con un mensaje de paz y colaboración empiezan a ganarse la confianza no lo de la gente sino también de los diferentes gobiernos de la Tierra. Finalmente, a estos alienígenas de apariencia igual a los humanos se les dan visados para poder entrar en varios países. El conjunto de naves se encuentra liderado por una mujer llamada Ana que siempre aboga por un modelo de colaboración mutua. No todo es tan perfecto cuando una agente del FBI y un cura atienden a un mitin clandestino en el que descubren la verdadera cara de los visitantes y comprueban que llevan años infiltrándose en las organizaciones terrestres con fines mucho más complejos y oscuros de lo que parecía.
La serie “V” nació en 1983 en forma de miniserie de dos capítulos. Tras su éxito apareció un año después otra miniserie de 3 episodios hasta que finalmente a finales de 1984 se rodó la serie que constó de diecinueve capítulos en total cuya conclusión quedó inclusa tras su inesperada suspensión al terminar la primera temporada. Esta serie original que partió con la idea de mostrar un paralelismo de la resistencia luchando contra el dominio nazi estaba llena de cuero, lagartos comiendo ratones y un aire extremadamente marcado por la década de los ochenta y conquistó a un gran grupo de seguidores gracias a sus defectos, excesos e idiosincrasias que a sus virtudes, caso parecido al de “El coche fantástico”. Veinticinco años después “V” vuelve adaptando su aspecto visual de cartón piedra a un estilo actual, con mayor presupuesto y unos notables valores de producción que, lamentablemente, la hacen menos original y menos identificable que la serie original. Tal y como se desarrolla la primera temporada de este segundo “V”, parece clara la pretensión de también intentar crear una trama que poder alargar en función de las circunstancias. Para ello emplea igualmente un desarrollo de la acción que avanza lentamente y parece moverse en círculos, recurriendo a un modelo que tampoco tuvo éxito en la primera invasión de estos lagartos a la pequeña pantalla. Los capítulos no tienen que funcionar por sí solos pero la evolución de los episodios da la visión de que su desarrollo se puede hacer eterno sin que vaya un arco cerrado pensado detrás. Esto resalta su falta de dinamismo y a pesar de que siempre parece ocurrir algo, nunca pasa nada realmente significativo. Prueba de ello y de que los productores son conscientes de que hay un problema en como la historia se ha estado escribiendo es el cambio de guionistas a mitad de su primera temporada. Para este nuevo “V” no hay realmente una cara que destaque, predomine y lidere el proyecto. El equipo actoral suena siempre a otra serie, como Morena Baccarin de “Firefly”, Scott Wolf de “Party of Five” o Elizabeth Mitchell de “Lost” y se echa de menos una figura carismática central, ya que la trama parece excesivamente dispersa, hay demasiados personajes y ninguno tiene la oportunidad de tener el tiempo suficiente para ser explorado y ver en él una evolución.
“V” es una serie notablemente producida que si se sigue religiosamente aporta un buen entretenimiento, gracias a su notable factura y a una historia que funciona pero abusa que una narración en forma de espiral y dando vueltas alrededor de momentos clave a los que parece evitar, no consiguiendo despertar nunca las mismas sensaciones que su predecesora. |