Esta historia amable y con corazón tiene el objetivo de ser un drama agradable sin querer adentrarse a explorar ninguno de los elementos que contiene, para no correr el riesgo de perder su fácil emotividad y moraleja edificante y convertirse en una historia con peso. El actor Quinton Aaron encarna perfectamente al protagonista pero es Sandra Bullock quien destaca en esta película, realizando una de sus mejores actuaciones hasta la fecha.
Michael Oher es un chico traumatizado de diecisiete años con una pobre educación y que prácticamente vive en las calles. Es admitido en una escuela cristiana por su potencial para los deportes pero su adaptación e integración a este nuevo ambiente predominantemente blanco y de clase alta se le muestra difícil. Como alumno muestra graves deficiencias para poder graduarse pero es acogido por la familia Touhys, republicanos y conservadores, y principalmente gracias a la ayuda de la madre consigue enfrentarse y superar sus dificultades.
La historia de esta película es uno de estos pequeños dramas destinados a agradar al gran público, especialmente al estadounidense. Está basada en una historia real, narra el ascenso de un joven poco privilegiado de los barrios más pobres al gran éxito y además se apoya en el fútbol americano. La película emplea esta historia humana y que puede resultar emotiva de una forma sesgada y con una única intención. Controla los elementos dramáticos de forma que estén presentes pero meramente como excusa narrativa y de forma superficial, no explora las implicaciones raciales o socioeconómicas de su planteamiento, emplea momentos de humor con inteligencia e intenta que el filme siempre proporcione una sensación agradable y al final de satisfacción. Es singular que haya sido nominada a la mejor película en los Óscar de 2010 junto con “Precious”, una película que comparte similitudes pero que resultan ser completamente opuestas. Mientras “Precious” sumerge al espectador de una gran forma en la vida y tragedia que vive su protagonista y la acompaña de cerca en sus pasos para salir de esa situación, “The Blind Side” huye de ello. Únicamente quiere centrarse en el lado fácil del cuento, el del triunfo gracias a la generosidad de varias personas sin importarle toda la carga que su personaje debería arrastrar. Pero ello no quiere decir que sea una mala película, simplemente es un filme facilón pero en ese terreno, sabe moverse de forma notable. Tiene excelentes momentos en los que combina humor y ternura de una forma magnífica y transmite una gran calidez. Quinton Aaron encarna a Michael Oher, actual jugador de NFL, dándole a su personaje la mezcla justa de introspección, sensibilidad y impulso. Pero su apreciable actuación puede pasar desapercibida por quien ha acaparado toda la atención en esta película, Sandra Bullock. En 2009 la actriz ha actuado en tres películas y ha sido capaz de mostrar su mejor y su peor nivel interpretativo. Con “La proposición” repitió con corrección su papel típico y encasillado, con “Loca obsesión” demostró hasta que niveles puede caer realizando una pésima interpretación que le ha valido ser nominada a la peor actuación en los Premios Razzie de 2010 y con “The Blind Side” ha realizado su mejor trabajo o uno de ellos, si se tiene en cuenta su versión de Harper Lee en “Infamous”, que le ha valido ser nominada a la mejor actriz en los Óscar de 2010. Sandra Bullock no realiza una magnífica labor interpretativa en esta película pero sí que puede sorprender ya que funciona como actriz dramática y seguramente va a ser difícil que vuelva a demostrar un nivel como el que tiene en “The Blind Side”.
Sandra Bullock acaba resultando lo mejor de este pequeño drama bienintencionado y amable, que consigue su objetivo de resultar sensible durante sus dos horas de metraje pero que en el fondo nunca deja de ser vacuo y olvidable. |