Con un estilo honesto y sin artificios, el director novel Scott Cooper presenta este drama de redenciones en el que Jeff Bridges destaca con una enorme actuación. Sin tener una historia extremadamente original, su sutileza, su coherencia al desarrollar la historia y la destacada labor de su protagonista logran realizar un retrato a la vez creíble y cálido del personaje central en una película altamente recomendable.
Bad Blake es un cantante de country de cincuenta y siete años que tuvo éxito años atrás y ahora sobrevive tocando en cualquier pequeño local que le contrata. Completamente alcoholizado, con sobrepeso y fumador continuo, Blake parece hundirse cada vez más pero un inesperado romance con una reportera mucho más joven que se enamora del hombre que hay detrás del músico consigue que Blake empiece a revaluar su estilo de vida autodestructivo y le inspire a volver a escribir canciones.
En esta, su primera película, Scott Cooper adapta y dirige una novela de Thomas Cobb escrita en 1987 y que lleva el mismo título del filme la cual tiene una historia que casi se podría considerar demasiado familiar. Un hombre ya mayor y prácticamente derrotado por la vida y su estilo de vida encuentra un pilar donde el que sustentarse e inicia un camino de redención. Esta película podría haber terminado fácilmente siendo un correcto telefilme de sobremesa pero su director apuesta inteligentemente por un estilo de película sincero, sin artificios dramáticos, por una relación entre los personajes consecuente con su historia y por un tono amable que nunca esconde la carga emocional de la película. Ello le permite poder centrarse en sus personajes, los vínculos entre ellos y los actores que los interpretan. Scott Cooper consigue un magnífico nivel interpretativo de cada uno de los miembros del reparto. Maggie Gyllenhaal es una notable y contenida fuente de inspiración con su propia necesidad de superar su pasado sentimental, Colin Farrell sorprende con su versatilidad y facilidad con la que compone un personaje secundario completo sin apenas tiempo ni esfuerzo, Robert Duvall, quien también es uno de los productores de la película, es un perfecto complemento al protagonista y persona sobre la cual se sustenta “Corazón rebelde”. Jeff Bridges realiza una de las mejores interpretaciones de su carrera y logra su quinta nominación como intérprete en los Óscar, algo más que merecido para un actor que siempre aporta calidad y que en esta ocasión crea un personaje complejo, cargado de humanidad, de una forma completamente contenida y completamente verosímil. Jeff Bridges es quien permite que esta historia no excesivamente original y que podría haber sido fácilmente una pieza de dramatismo fácil y poco interesante se eleve a un nivel gratamente admirable.
“Corazón rebelde” nunca entrega toda la dureza que esconde su historia pero si que transmite perfectamente las emociones que hay en ella, y eso es gracias a una labor de dirección que sabía dónde estaba todo el peso de la película y cómo presentarlo de la mejor manera, permitiendo que la sobresaliente interpretación de Jeff Bridges y del resto del reparto llene la pantalla. |